¿Es suficiente el 100%?

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Son curiosas las formas en que expresamos la idea del compromiso absoluto: ‘ponernos la camiseta’, ‘dar el 100%’, ‘los ojos en el objetivo’, ‘pies en la tierra, mirada en el cielo’, etc. No los critico, al contrario, son necesarios en ocasiones. Nos ayudan a recordar la necesidad de esforzarnos, ya que en la vida nada viene de gratis. O nosotros o alguien más, pero siempre hay un precio que pagar.

Personalmente, reflexionaba en estos días sobre este tema. Y hubo una frase en particular que caló hondo en mis pensamientos. Dar el 100%’. ¿Será suficiente con eso?

Probablemente, para lograr una meta concreta si, dar el 100% nos permite alcanzarla a satisfacción. Quiere decir que usamos eficientemente todos los recursos necesarios para la consecución del objetivo. Estudiamos las dos horas diarias, nos ajustamos al plan de alimentación, hicimos las llamadas necesarias, etc. Logramos el objetivo.

Pero, ¿y si voy un paso más allá? ¿Si en lugar del 100% doy el 101%? ¿Qué sucede cuando camino esa ‘milla extra’?

La ilustración de la milla extra la tomo de los Evangelios. Sin entrar en temas de teología –que no es mi campo, la ilustración me dice que algo sucede en esa milla extra. La veo como una milla milagrosa, donde ocurren cosas inesperadas y espectaculares. Hay un antes y un después de recorrerla.

Recientemente, mientras hacia una sesión de entrenamiento de atletismo en la pista, conversaba conmigo mismo del momento que estoy atravesando en mi vida y de mis ideas a futuro, cuando vino de nuevo a mi la famosa frase de dar el 100%. Entonces empecé a intrigarme a mi mismo: ¿y si das el 101% acá mientras entrenas? ¿Tenés el hambre suficiente para lograr competir donde querés hacerlo? ¿Podrás alcanzar la velocidad para tu evento anhelado?

Si, estaba dando el 100% y aún tenía hambre. Empecé a ganarme un par de segundos por cada cien metros recorridos. No parece mucho, es cierto. Pero a la velocidad que estaba entrenando, ya representaba algo. Estaba corriendo mi milla milagrosa.

Estoy en el proceso de adaptarlo al resto de mi vida. No sé qué traerá la vida mañana, el próximo mes, el próximo año. Eso nadie lo sabe, entonces no debe preocuparnos. Nuestra ocupación, más bien, es en el aquí y en el ahora. Trascender. Dar el 101%. Caminar la milla milagrosa.

Los milagros existen, y nosotros tenemos el poder para lograr algunos cuantos. ¡A caminar!

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