El botón de pausa

En mi humilde opinión, quien haya inventado el botón de pausa tiene el cielo ganado, junto con el creador de las hamburgesas y el descubridor del chocolate.


¿Te has puesto a analizar la importancia del botón de pausa? Venga, que no se trata del disfrute de ver la película en el cine, la canción favorita en el concierto o del evento deportivo visto en directo. Es más bien el placer de revivir el momento con calma, luego de ocurrido. De pausar, reflexionar, analizar, y por qué no, echar para atrás.


En la vida, fuera de la pantalla, también está la opción de poner el botón de pausa en la vida, solamente que no lo hacemos muy a menudo. La opción de rebobinar, de echar para atrás no la tenemos, pero si la de pausar. Hay un par de ilustraciones que nos recuerdan de los beneficios de tomarse un tiempito y detenernos.


La primera de ellas nos recuerda a Albert Einstein. Se comentaba que él, para resolver un problema en una hora, dedicaba cincuenta y cinco minutos a pensar y analizar el problema y los últimos cinco minutos a resolverlo. Es una pausa que pocos de nosotros nos podemos dar, o al menos es lo que nos hemos creído.


La velocidad e inmediatez que envuelven a la vida moderna nos dan pocos espacios para usar el botón de pausa, así que es necesario que nosotros mismos, de forma intencionada, lo hagamos, teniendo presente que salirnos de la vorágine nos trae beneficios.


Eso nos lleva a la segunda ilustración, que más bien es un hábito. Stephen Covey, en sus famosos y útiles “siete hábitos de la gente altamente efectiva” nos recuerda la importancia de “afilar el hacha”, esto es, tomarnos el tiempo para pausar nuestras actividades y afilarnos, prepararnos, alistar lo que se necesita para seguir ejecutando nuestras labores. Es la historia del leñador que era muy eficiente porque sacaba tiempo para afilar su hacha, en contraposición de su colega leñador que no paraba y su hacha, al perder filo, iba perdiendo fuerza y por ende, iba bajando su producción.


A nivel personal es una costumbre muy útil. ¡Y a nivel de equipo aún más! La potencia y sinergias que podamos desarrollar están íntimamente vinculadas a la oportunidad que nos demos, como personas individuales y como grupo, a tomar una pausa y recalcular, si es necesario.

¿Cómo se logra? A nivel personal hay varias formas:

  • Tiempo de desconecte.
  • Actividad física.
  • Cultivar un pasatiempo.
  • Prácticas y disciplinas espirituales.
  • Aportar valor a otros.
  • Planificarnos.
  • Etcétera.

Y a nivel de equipo también hay muchas posibilidades que es necesario explorar y aplicar:

  • Actualizarse.
  • Preparar eventos sociales juntos (no solo en navidad).
  • Apuntarse a voluntariados.
  • Rediseñar los espacios de trabajo para poder interactuar.
  • Etcétera.

Lo escribí renglones arriba, no tenemos ya la opción de rebobinar, de echar para atrás, pero si la de pausar y ajustar velas, brújulas, hasta a nosotros mismos. Aprovechemos la oportunidad y que ese tiempo de pausa se convierta en un hábito valioso.

Se está procesando…
¡Bien! Ya estás en la lista.

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Fabrizzio Ponce

@fabrizzioponce

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