Instinto: Lecciones de las hormigas para una empresa

Yo soy amante de los animales, tanto que toda mi vida he tenido mascotas. Y aunque las hormigas no han formado parte de mis animales preferidos, he tratado de ser respetuoso con ellas –siempre y cuando no me invadan la cocina.

En nuestro artículo anterior comentamos sobre el enfoque que tienen las hormigas como organización. Y para seguir ampliando la reflexión, quiero hacer notar que no hay enfoque sin instinto.

No recuerdo donde fue, pero en algún momento leí que las hormigas se guían a través de algún rastro que dejan por donde caminan (recordemos que estos artículos no están basados en evidencia científica). Y varias veces, para ver si era cierto, intenté borrar ese rastro por donde andaban las hormigas. Lo que hacía era pasar las yemas de uno o dos dedos por el sendero de las hormigas para, según yo, perderlas. ¡Y funcionaba, pero a medias! Se desorientaban un poco, empezaban a andar hacia todos lados… pero en algún momento retomaban el camino.

El enfoque pone de manifiesto si hay instinto.

¿Cómo interpretar eso del instinto? Dentro de su propia organización, hay hormigas que tienen que ir a conseguir alimento, o a defender el hormiguero. Van a hacer todo lo necesario –e incluso más, para lograr ese objetivo. Ese instinto de suplir lo que quieren o necesitan las hace ir a donde tengan que ir sin importar lo que se les ponga por delante. ¿Qué les borraron el rastro? Lo encuentran de nuevo. ¿Qué les ataca un insecto más grande? No importa, van al ataque en manada y se lo llevan al hormiguero para la cena. ¿Qué un niño les destruyó el hormiguero? Simple, salen a picarlo y a dejarle un recuerdo para toda su vida.

Hay dos señas particulares cuando vemos instinto en una persona. La primera de ellas es convicción. Hay una seguridad en sí mismos que les hace diferente, atractivos. Se les nota. No se trata de estar cegados a modo de engaño, ni de ser insistentes en algo que, a todas luces, no funciona. Hay una certeza interna de que el éxito llegará, pero no por casualidad o de rebote, sino por su empeño y deseo de logro. Usualmente el camino se construye al andar y eso no les representa un problema, porque su instinto marca el norte tras el cual ir.

Y además tienen una gran capacidad de influencia. Tienen la peculiaridad de que pocos quedan indiferentes al tratarles. No es que todos les terminan comprando lo que ofrecen, o le siguen incondicionalmente donde vayan. Más bien se refiere a ese respeto y aprecio que nacen al cruzarse con él o ella. No importa el tiempo que pase luego, siempre habrá un buen recuerdo. Y si en algún momento expresan algo, influirá en sus receptores.

no hay enfoque sin instinto.

El instinto nos muestra personas seguras e influyentes. Y las organizaciones deberían poner la mirada en ellas. Las estrategias de Employer Branding y los rankings de las mejores empresas buscan acercar al mejor talento y retenerlo, y eso está perfecto. ¿Les mantendremos también despierto el instinto?

A veces es necesario poner un desafío en nuestras vidas, personales y profesionales. Hay una historia de esas que circula por el internet que cuenta de los barcos pesqueros japoneses. A grandes rasgos, la historia cuenta que la única forma de que el pescado llegara fresco a las costas del Japón era llevar los peces vivos en grandes estanques. Pero no solo van los peces, sino que un tiburón se encarga de mantenerlos en movimiento al perseguirlos, nadar entre ellos y comerse uno que otro pez.

En la actualidad, más allá de insumos y bonificaciones materiales, que son necesarias, parte de las tendencias en gestión humana apuntan a la necesidad de experiencias y descubrimiento por parte de los equipos. Ya aquello de que el jefe decía qué hacer y cómo hacerlo va quedando atrás. En un entorno como el actual y con varias generaciones en una organización, debemos cambiar algunas cosas y reemplazarlas por otros aportes nuevos, tales como darle espacio y voz al instinto ganador del equipo.

Y para nosotros, de forma individual, un tiburón nos ayuda a mantenernos frescos, con vitalidad. Metas, propósitos, conquistas. ¡Desafiarnos! Mantener el instinto despierto, y enfocado.

Estoy seguro que la próxima vez que te sintás tentado a estropear un hormiguero lo pensarás con más calma. Nada las va a detener de dejarte un recuerdito en la piel si te logran pillar.

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Parte de nuestro trabajo consiste en llevar formación y contenidos a equipos de trabajo que buscan alcanzar su más alto rendimiento. Podés echar un vistazo acá a nuestras formaciones presenciales, así como a los artículos que he publicado en algunos medios en Iberoamérica.

Se está procesando…
¡Bien! Ya estás en la lista.

Fabrizzio Ponce

@fabrizzioponce

3 comentarios en “Instinto: Lecciones de las hormigas para una empresa

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