Determinación: Lecciones de las hormigas para una empresa

Sin googlear el término o recurrir al diccionario, creo que pocos podríamos dar la definición exacta de ‘determinación’.

Sin embargo, muchísimos conocemos lo que implica la palabra y ser una persona determinada. Quizá por alguna historia propia, por la de alguien cercano o incluso por aquellas valiosas lecciones de personas comunes y corrientes que hoy son conocidas por buena parte de la humanidad gracias a la determinación que tenían para salir adelante, superando escollos y dificultades.

En nuestro trayecto por algunas de las lecciones que podemos extraer de las hormigas, ya comentamos sobre el enfoque y el instinto que ellas tienen y que necesitamos aplicar en nuestras organizaciones. En esta ocasión, toca reflexionar sobre la determinación, característica infaltable donde encontremos un triunfo y un éxito.

Pero primero, vamos a personalizar la determinación.  

Determinación, la inflexible voluntad de triunfar

Hay un juego de significados muy interesante y una relación estrecha entre fuerza de voluntad y determinación.  La noto como deportista y como formador. Quisiera decir que soy el vivo ejemplo de ambas, pero lo cierto del caso es que no. Se puede tener la disciplina, los recursos, incluso hasta la motivación, pero si no hay fuerza de voluntad, en el primer pinchazo de ánimo nos quedaremos rezagados. Ello compromete seriamente a la determinación.

Sin embargo, a pesar de mis múltiples carencias, no dejo de emocionarme, aprender y motivarme por la inspiración que irradian las personas que si las viven a diario.

Por supuesto que la historia de Jack Ma inspira. Y la de Abraham Lincoln. Y recientemente la de Junior Oporta, un destacado atleta costarricense cuya historia nos da grandes lecciones de vida.

Pero también inspiran aquellos que levantan un pequeño negocio y dan sustento a cuatro o cinco familias. También aquellas personas que de su alacena familiar separan algunos víveres y los obsequian a una familia necesitada. Están los que hacen deporte por mejorar su salud, más allá de pensar en un podio o exhibir sus fotos en redes sociales. Y no falta la inspiración que nos regala alguien que supera la adicción a las drogas, uno de los flagelos que más dolor trae a la sociedad. 

¿Lo querés? Andá por él/ella/ello..

No hay mucha ciencia en cuanto a la determinación y como aplicarla. ¿Lo querés? Andá por él/ella/ello. Cueste lo que cueste. Tampoco nos vayamos a los extremos, ¿vale? Pero si estamos claros en el precio a pagar y estamos dispuestos a pagarlo, dale sin miedo. O con miedo, que no pasa nada.

Veo la determinación en las hormigas. Ya contaba anteriormente que mientras no me invadan la cocina podemos coexistir. Ah, pero no, las bandidas ocasionalmente aterrizan en la cocina. Ni tontillas que fueran, claro. Cuando caigo en cuenta ahí van, en fila por la pared. No puede haber un reguero de nada porque al instante llega la tropa encargada de recolectar las provisiones. Y hasta he notado que si un insecto se descuida… se lo llevan también.

Ellas están determinadas a sobrevivir, a salir adelante. Ahora llevemos la determinación a las organizaciones, donde podríamos imaginar que existe el mismo fin.

Las empresas deberían estar formadas por personas así. No hay forma de que una organización esté determinada al logro y alcance el triunfo sin estar compuesta por personas con esas características.

Todos recordamos a aquel colega que tenía un lío para cada propuesta, ¿cierto? Pero mejor pensemos en aquellos que buscaban soluciones, que proponían y que nos inspiraban por su determinación. Son los que nos animaron en momentos puntuales –y seguramente difíciles también, y los que lograban que las cosas sucedieran.

Las personas determinadas vienen en muchas formas y presentaciones: altas, medianas, rellenitas, delgadas, blancas, morenas, con hijos, solteros, de una fe religiosa u otra –o ninguna, pueden tener 21 ó 54 años, vivir cerca o un poco alejados de la empresa, quizá hasta ni sean de nuestra nacionalidad.. y no les importa hacer algún ‘sacrificio particular’ con tal de probar su determinación en una empresa.

¿Les cerramos la puerta o les damos la bienvenida? En ocasiones parece que las organizaciones nos dejamos guiar por aspectos muy superficiales cuando se trata de crear equipo y sin darnos cuenta nos boicoteamos a nosotros mismos. Cuando llegue la tempestad echaremos de menos un equipo con voluntad de triunfar, más allá de pensar solo en su nómina o salario.

Determinémonos a tener organizaciones integradas por los mejores.

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Parte de nuestro trabajo consiste en llevar formación y contenidos a equipos de trabajo que buscan alcanzar su más alto rendimiento. Podés echar un vistazo acá a nuestras formaciones presenciales, así como a los artículos que he publicado en algunos medios en Iberoamérica.


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