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Seguramente ya hemos leído sobre los cinco niveles de liderazgo de los que el Dr. John Maxwell ha escrito en varias ocasiones en sus libros.
A grandes rasgos, son estos:
Nivel #1 – Posición: cuando las personas nos siguen porque no les queda más remedio.
Nivel #2 – Permiso: cuando las personas nos siguen porque quieren hacerlo.
Nivel #3 – Producción: cuando las personas nos siguen porque ven resultados en lo que hacemos profesionalmente.
Nivel #4 – Desarrollo: cuando las personas nos siguen porque ven resultados en lo que hacemos por ellas.
Nivel #5 – Personalidad: cuando las personas nos siguen por lo que representamos para ellas.
Conozco muchos líderes, o aspirantes a líderes, que quieren llegar a influenciar desde el quinto nivel. Pero no conozco tantos que estén dispuestos y/o haciendo lo necesario para llegar a ese nivel.
Y acá está el meollo del asunto. Actualmente nos gusta más el camino de la imagen y el postureo. Pensamos que con buenos posteos en redes sociales vamos a destacar y hacernos oír. Imaginamos que con una foto en la playa o en New York vamos a ganar su respeto y admiración (me encanta New York pero realmente puede viajar cualquiera allí). Y por supuesto, creemos que con citar frases célebres de otros vamos a representar un nivel cumbre de influencia en nuestro equipo.
Hombre, ¡porque eso es lo curioso! Ni siquiera podemos bloquear 15 minutos para tener reuniones 1:1 con nuestro equipo en la semana o acompañarlos en una actividad grupal, por estar haciendo que hacemos, llenando métricas, formularios y papeles burocráticos. Pero pensamos que es buena idea llenar ese vacío con fotos y posteos en redes sociales o memorándums a lo interno de la oficina.
Algo así como el padre ausente que piensa que con regalos caros va a tener ganado el amor de sus hijos.
Ah, y ni siquiera estoy hablando de “influencers” o de quienes tenemos alguna presencia en redes. Hablo de líderes, o aspirantes a líderes, de carne y hueso, inmersos en el engranaje de una empresa u organización.

Para llegar a representar algo realmente excepcional en la vida de nuestro equipo y de quienes nos rodean, necesitamos pasar tiempo con ellos, tener conversaciones –aunque sean incómodas. Ser vulnerables, transparentes. Contar nuestros miedos e ilusiones.
«Sacá el tiempo para darte a otros, así como sos, con tus metidas de pata y debilidades. Eso se convertirá en una de las fortalezas de tu liderazgo.«
¿Asusta? ¡Claro que sí! Porque es más fácil dejar que una foto con una cita célebre de alguien más trate de hacer el trabajo por nosotros.
Es más fácil, pero no es lo mejor.
Sacá el tiempo para darte a otros, así como sos, con tus metidas de pata y debilidades. Eso se convertirá en una de las fortalezas de tu liderazgo.
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