Regresar   

Dicen que uno siempre regresa a donde se sintió a gusto. Es un tipo de reencuentro motivado por una experiencia especial que tuvimos y que quisiéramos perpetuar.

Y creo que es normal, en nuestra búsqueda de la felicidad y el éxito siempre experimentamos momentos y conocemos lugares que nos regalan una sensación única. Y es muy importante tener ese tipo de experiencias porque nos ayudan a disfrutar el viaje.

Uno de los peligros que enfrentamos en la andanza diaria es creer que solo cuando logremos la meta es disfrutaremos de nuestro logro. Eso es cierto, pero es solo parte de la historia. Es necesario que también aprendamos a disfrutar del proceso, del camino que estamos recorriendo.

Muchas veces, la ansiedad que nos provoca la vida no es necesariamente tal cosa, sino que nosotros mismos nos la provocamos. Vivimos ciegos a los pequeños milagros y alegrías de cada día, por la autoimpuesta obligación de postergar el disfrute hasta que hayamos terminado todo.

¿Y si al final no logramos llegar?

Nos habremos perdido de muchas de esas pequeñas alegrías y momentos de emoción que la vida nos ofrece.

Este año, uno de mis propósitos fue regresar a hacer triatlón. Tenía más de tres años de no participar en uno. Y ya empecé. Fui sin la preparación que habría querido, ¡pero que diantres! ya hice el primero del año y, para ser consistente con lo que te escribo hoy, lo disfruté. Ya vendrán mejores competencias, pero hoy por hoy estoy disfrutando de mi regreso a una actividad deportiva donde me he sentido muy a gusto.

¡Por muchos triatlones y emociones más!

TriTNT

Fotos: Propias y de Fabián Loaiza para Grupo Publicitario

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¡Hacia adelante!

Sin título

Desde su aparición hará unos cuatro mil años, el mantra ha estado ligado a la parte mental de la persona. Como deportista popular, he notado que muchos quienes compiten a nivel profesional tienen los suyos: el futbolista que entra al terreno de juego y salta, el que se inclina a rezar, el atleta que se persigna, el que se repite a si mismo unas palabras de aliento con los ojos cerrados, etc.

Yo mismo tengo el mío al momento de practicar deporte, que más bien es la forma en que cierro mi participación en los eventos deportivos. Al final de cuentas, eso del mantra es personal, ¿no?

Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con un grupo de líderes deportistas. Son un grupo de personas muy valiosas que están transformando su día a día y el de sus compañeros en el centro penal donde están recluidos. Ellos me regalaron el espacio para poder compartir una pequeña capacitación, y dentro de lo que hablamos, iba unos puntos que estoy transformando en mi frase mantra:

  • Me conozco
  • Sé para dónde voy
  • Tomo decisiones
  • Tengo éxito

Cada uno de esos puntos es un aspecto que estoy mejorando de mí mismo, analizando y tratando de pulir. Es un esfuerzo grande y de compromiso diario, pero acá voy, repitiéndolo con la vista al frente. Y te lo comparto para animarte a que lo usés o hagás el tuyo propio y juntos caminemos hacia el éxito.

¡Ánimo! Vamos con todo hacia adelante.

¡Feliz año nuevo!

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Siempre iniciamos un año pensando en los propósitos que nos hacemos y con la esperanza de realizarlos. Y eso está bien, creo que es importante saber para dónde vamos para así tomar las mejores rutas y alternativas que nos van surgiendo a lo largo del año.

Y es que algo he aprendido con los años: muchas veces, por más planes, por más deseos, a veces la situación no sale como esperamos. Puede resultar desconcertante en el momento y no es algo muy popular, pero la realidad es que tenemos que aprender a improvisar y aceptar que tenemos el control de muy pocas cosas en la vida.

Así que debemos aprender a aceptar las desviaciones, las pausas y los reinicios como algo normal, que pueden perfectamente visitarnos a lo largo de los próximos trescientos sesenta y cinco días. Y no solo aceptarlos, sino lidiar con ellos de la mejor manera, sin perder de vista el objetivo que nos hemos trazado.

Aprendamos también a mantenernos positivos y agradecidos con todo lo que venga, con lo bueno porque nos motiva a seguir adelante y con lo no-tan-bueno porque seguramente algo quiere enseñarnos.

¡Que tengás un 2018 lleno de emociones, dicha y prosperidad!  

La vida es injusta, ¿cierto?

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¿Alguna vez te has quejado de que la vida es injusta?

Yo también. ¡Y es que lo es! La vida es tan injusta a veces, que hasta quienes tratamos de inspirar a otros a pensar en lo bueno que tenemos, nos toca hacer un alto y enojarnos por lo que ocurre a nuestro alrededor.

Pero no solo quedarnos ahí. Cualquiera se enoja, cualquiera se indigna o se deprime. Es fácil ser un vocero contra la injusticia en nuestras redes sociales.

Recientemente tuve uno de esos momentos que Dios o el destino te ponen a atravesar para recordarte que la vida es injusta, pero que podemos hacer algo al respecto. No lo cuento por alabarme, hay muchísimas personas en el mundo que también lo hacen y que, inclusive, dedican su vida a ello. Esas personas nos traen esperanza y la buena noticia es que también podemos aportar.

Iba rumbo a una fiesta. En una intersección le vi, parado junto al camino, mirando los carros mientras sostenía una caja llena de golosinas para vender. A su lado, una pequeña bicicleta. Miraba uno por uno los carros, con la esperanza de que alguien le volviera a ver.

¡Cómo duele la indiferencia! Sentí que debía ayudarle con algo, y aunque a veces pasa uno por momentos de estrechez, cuando sentís eso en tu interior no dudás en hacerlo. Al menos, no deberías dudar.

Abrí mi ventana, él sonrió y con dificultad por su condición física se acercó a mi carro. Le di una ayuda, le dije unas palabras de ánimo y aunque no le recibí la golosina que me ofreció, me regaló una sonrisa de agradecimiento.

El semáforo se puso en verde y yo seguí mi camino llevándome un gran aprendizaje. La vida es injusta, pero a veces el solo hecho de bajar el vidrio del carro puede traerle esperanza a alguien y cambiar su vida y la nuestra.

MM81A-1606_INV_PIAPOP_D3000_OPCreo que sería muy útil bajarle un poco la velocidad a nuestro día a día y el volumen a nuestras quejas para que podamos poner más atención y aprovechar las oportunidades que se nos presenten para hacer la vida un poquito más justa.

Al fin y al cabo, el vagón de los quejosos ya está lleno de gente..

Vos no asustás a nadie…

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Siempre hay dos caras en una misma moneda. Con nosotros sucede igual, ahí hay dos caras en la misma moneda, solamente que no siempre somos conscientes de ello.

Esto se acentúa cuando hablamos o pensamos sobre las cosas negativas, o que no nos salen muy bien. Ya sabés, esos intentos que hicimos en algún momento, donde nos esforzamos, lo intentamos, tocamos puertas, la ‘pulseamos’.. y zas, terminaron en nada.

Solemos ser muy duros con nosotros mismos o con quienes nos rodean y no necesariamente por maldad. Es por la necesidad que tenemos de evaluar, de medir, de controlar todo, de averiguar y llegar a conclusiones. Eso no está mal, todos recordamos aquella famosa frase de que ‘si no se mide, no se controla y no se puede mejorar’.

Como administrador de negocios empato con esa forma de ver las cosas. Pero, como formador y gestor de talento, tengo muy claro que eso es una cara de la moneda. Falta la observar la otra.

Hay un motivo por el cual se hacen las cosas, hay una intención de hacerlas, hay una ilusión al soñar con ellas. Hay algo detrás de cada evento que hace única e irrepetible la experiencia, por más mala que haya sido. Y es que debemos tener claro que ganar o lograr el éxito no siempre depende de nosotros. Quizá nuestro rival tuvo más hambre de triunfo que nosotros, o que nuestro socio o cliente se echara para atrás en el último instante y listo, no se dieron las cosas.

Pero, insisto, debemos aprender a ver la otra cara de la moneda.

Las últimas semanas tuve la oportunidad de ver la película Monsters University. Por temas de horarios la he visto en partes, sin embargo, creo que ya logré verla en su totalidad. Y quedé enganchado con una de sus frases en las escenas finales.Mike_Wazowski_and_Sulley

Vos no asustás a nadie, Mike, ni siquiera un poco…”. Luego de tocar todas las puertas, de intentarlo de mil y una formas y de luchar hasta el final, Sulley le dice esas palabras a su amigo Mike, que podrían haberle resultado lapidarias. Toda la vida de Mike había sido de lucha, de intentarlo, de proponérselo. Y nada que lo lograba. Sin embargo, las palabras de Sulley, aunque parecieran lapidarias, no lo son. Apenas es una de las caras de la moneda.

Vos no asustás a nadie, Mike, ni siquiera un poco… pero no le temés a nada”.

¿Cuál es la otra cara de la moneda de tu historia?

¿Fuiste el primero de tu familia en lograrlo? ¿Fuiste el único de la clase que lo intentó? ¿Fuiste el que tuvo más ambición y por eso arriesgaste tanto? ¿Te habías visualizado siendo exitoso y por eso lo hiciste?

El resultado es lo de menos, como te escribí antes, el ganar o lograr el éxito no siempre depende de uno. Lo importante y que quiero dejarte como reflexión es que, si vas a evaluarte o a otros, siempre revisá las dos caras de la moneda.

Mike Wazowski no asustaba a nadie, pero eso no fue impedimento para lograr lo que ambicionaba. Las dos caras de la moneda, la historia completa. Así es como debemos mirar las cosas, los eventos, y a nosotros mismos.

Lo que ofrecemos atrae lo mismo

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Hace algunas semanas me dejé llevar por mis ‘emociones viscerales‘ y me involucré en un tipo de discusión que se llevaba a cabo en una red social. Solo argumenté que no hacían falta insultos, ironías o sarcasmos al momento de defender una posición, y lo hice con la intención de apoyar al community manager de una organización.

Supongo que el aludido no me entendió, en vista de que se puso contra mi defendiendo su ‘derecho’ a usar sarcasmos, insultos e ironías. Lo más chistoso es que detrás de él aparecieron más, todos emprendiéndola contra mi.

Ahora bien, silenciosamente me retiré de la escena, dejé de seguir a la empresa esa y listo, no se me cayó un brazo o una oreja debido a los ‘valientes’ ataques que dirigieron contra mi. Bah. Tonterías de niños en redes sociales, de los cuales me reconozco como uno más en el momento.

Lo comentó porque luego de reflexionar, llegué a un par de conclusiones que alguna vez tuve presentes y que la vida me las traía de nuevo a la palestra:

  1. No podemos dar otra cosa que no sea lo que tenemos con/en nosotros.
  2. Atraemos a nosotros solamente a quienes tienen lo mismo para ofrecer.

Pueden parecer frases místicas, pero en la realidad tienen vigencia. Lo comprobé ese día. Hasta parecía que disfrutaban insultarse mutuamente. Definitivamente no es mi ambiente y por eso decidí alejarme, no porque yo sea mejor, sino porque trato de ser diferente y ofrecer algo diferente a quien se cruza conmigo en la vida.

¿Sentís que solo te rodean personas complicadas y pesimistas? Seguramente es por lo que estás ofreciendo a tu entorno. ¿Qué tal si empezamos a ofrecer algo diferente, a ver que pasa? Un pelín de gratitud por acá, un poquito de respeto por allá, una pizca de optimismo y palabras amables de nuevo por acá. No es nada místico ni nuevo, pero es algo de beneficios comprobados.