Efecto Liderazgo – Programa 34

En este programa de ‘Efecto Liderazgo’ conversamos sobre el déficit de confianza en el liderazgo organizacional y de estrategias para fomentar el crecimiento de nuevos líderes.

‘Efecto Liderazgo’ se transmite todos los viernes a las 5:00 pm por Radio Costa Rica 930 AM y http://www.radiocr.net y posteriormente en diferido por Canal 19.

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Un feedback a tiempo

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Me escribió un amigo… Primero me saluda, luego me pregunta sobre el grupo con el que entreno atletismo y luego me cuenta que anda buscando cambiar de entrenador ya que el grupo en el que está siente que no le dan el seguimiento necesario, que a veces se siente entrenando solo y no sabe a ciencia cierta cómo medir su progreso (¡obviamente le recomendé mi grupo!).

Esa misma noche, reunido con un grupo de amigos, en medio de la conversación surge el comentario de que una amiga está planeando pasarse de lugar de trabajo ya que no se siente a gusto donde está. Comenta un poco de rutina, de que todo está hecho.. y que no le dan retroalimentación de sus labores.

En otra ocasión, escuché de un padre de familia cuyo hijo mayor tenía una estupenda idea, una que revolucionaria el mundo de los videojuegos. La fabulosa idea de negocio consistía en un protector para el dedo gordo de la mano, que, según el pequeño, se lastimaba mucho al jugar con los controles de su consola de juegos. El padre, muy sabio, le recomienda hacer un pequeño sondeo entre sus amigos a ver qué tan interesados estarían en la idea y cuanto pagarían por la novedosa invención.

¿Te has detenido a pensar en la importancia de la retroalimentación, o feedback? Es algo casi tan natural como parpadear. Preguntamos por la opinión de los demás en temas del diario vivir. Vestido, restaurantes, rutas de viaje, regalos que vamos a dar, etc. Podría aventurarme a decir que necesitamos la opinión ajena de un modo u otro.

Entonces, en este punto es necesario reflexionar sobre cinco aspectos importantes para tener un adecuado uso de esta herramienta:

  • ¿Es realmente necesario? Sí. La información que consigamos nos dirá por dónde vamos y cómo lo estamos haciendo.
  • Debe ser oportuna. El exceso de información y de voces nos puede llegar a desorientar. Cuando solicitemos feedback, que sea en un momento preciso y puntual.
  • ¿Quién debe darla? Cuando deseás comprar una joya de gran valor no le consultás al dueño de la panadería de la ciudad, sino que vas directamente donde el joyero. Así debe ser con el feedback, debemos solicitarlo a quien nos dé información que nos sea útil.
  • ¿Y si la información no me gusta? Hay que revisarnos a lo interno. ¿No me gusta porqué me incomoda por mi orgullo o porque no es la más adecuada dado el conjunto de circunstancias de la situación que evaluamos? En ambos casos hay que tomar decisiones: me trago mi orgullo, en especial si el cambio es para bien; o busco un mejor feedback en concordancia con la situación.
  • ¿Qué hago con la información? Aplicarla. Ese trabajo, ese proyecto, esa situación particular, va a cambiar para bien si nos esforzamos.

Se dice que la brújula fue un invento del siglo IX. Su función es la de ubicar a quien la usa sobre la ruta a seguir para llegar a su destino. Antes de la brújula, eran los cuerpos celestes y su posición en el cielo lo que orientaba a los viajeros. Hoy usamos los GPS.

La necesidad de orientarnos en nuestro camino siempre ha existido. No nos quedemos atrás y hagamos uso del feedback, será de provecho para nosotros y muy probablemente veremos buenos resultados en su implementación.

Publicado originalmente en La Nueva Ruta del Empleo

La grandeza de la sencillez

En una ocasión en mi andanza laboral fui citado a una reunión. Durante ella, en el momento de señalar mis debilidades –cosa que agradezco-, se me hizo ver que yo no era una persona proactiva. A la media hora de eso, en tono de reproche, se me dijo que yo era alguien que tomaba decisiones por mi cuenta. Luego de la hora y media de esa reunión yo salí como un signo de interrogación. ¿Qué pasó ahí? ¿Soy o no proactivo?

Muchas veces, por costumbres aprendidas o tradición, solucionamos todo con reuniones largas y monótonas. O tenemos la idea de que, para aprender algo, debemos ir a una clase extensa y aburrida. O siempre solucionamos todo de la misma forma y nos perdemos de detalles e ideas que pueden ser innovadoras para nuestro entorno.

Me impresionó la historia de cómo nació Southwest Airlines, una aerolina de bajo costo en Estados Unidos. La idea surgió del dibujo en una servilleta que formaba un triángulo con tres ciudades entre la cuales volaría la aerolínea. Eso fue todo. Una idea sencilla en un ambiente informal y con un elemento común generó una empresa de millones de dólares. Sencillo, sin complicaciones. Los grandes estudios de mercado, factibilidad y financieros vendrían luego. La idea fue la luz verde para lo demás.

George Fuller, especialista y escritor en temas de gestión, liderazgo y negociación, recomendó en cierta ocasión hacer de la mejora continua algo cotidiano en las organizaciones. Las reuniones no tienen por qué ser siempre en el mismo salón. Las decisiones no tienen que tomarse al calor de horas y horas de discusión. Las mejores ideas pueden venir del colaborador del día a día, el que está en la zona de los balazos. El negocio puede ser exitoso si descubrimos que nuestros vecinos necesitan ese producto por el que viajan hasta el mercado de la ciudad porque no lo encuentran en el barrio y hacemos algo al respecto.hand-339606_960_720

La sencillez puede ser nuestra aliada, es cuestión de poner atención a los detalles y empezar a pensar de forma diferente a como lo estamos haciendo. Y que la sencillez abarque todas las áreas.

Peter Lewis, antiguo CEO de Progressive Insurance, gestionó la compañía de tal forma que usando la tecnología disponible en su momento, en cuestión de minutos el cliente obtenía el pago de su seguro de accidente de autos. En efecto, no está leyendo mal: en cuestión de minutos la compañía de seguros le pagaba. Lewis se dejó decir que Progressive ya no vendía seguros, vendía velocidad. Un slogan sencillo pero poderoso.

Empecemos a examinar nuestro entorno. ¿Somos complicados, difíciles? Ser un poco más sencillos puede ayudarnos por el camino que andamos a diario.

Publicado originalmente en La Nueva Ruta del Empleo Costa Rica