Recogerás solamente lo que sembraste

Nuestros abuelos decían que el que siembra vientos, cosecha tempestades.

En el deporte se suele decir que obtenemos los resultados para los que entrenamos.

Y a raíz de todo el tema pandemia por el covid-19, he llegado a reflexionar que las organizaciones tienen –y tendrán- los resultados de lo que están contratando.

No quiero ser pesimista en mi artículo, pero los números y los datos hay que darlos en frío. No ha faltado quien diga que estamos atravesando la peor crisis económica desde 1929 y eso es para estar preocupado. Muchísimas familias la han pasado muy difícil el último año. Se han perdido muchas vidas. Ha tocado lidiar con la inocentada de los gobiernos por un tema que no han sabido manejar por inexperiencia algunos y por malicia otros, vaya uno a saber. Desde la distancia, hemos asistido al funeral de empresas, organizaciones y puestos de trabajo. Se atisba una luz en el horizonte, si, pero como se nos ha alargado.

Y en medio de todo este entorno, aquella frase de los abuelos que cité renglones atrás no deja de ser cierta cuando la aplicamos a las organizaciones.

Falta de planificación, condiciones de trabajo precarias, procesos de inducción nulos y hasta algunas prácticas que traspasan los límites éticos y laborales en cuanto a aprovecharse de la necesidad de las personas.

¿Será que sus jefaturas o dueños piensan que la crisis va a durar toda la vida?

Una publicación de abril 2021 realizada por Business Insider en su edición para México, señala que la rotación de personal –esos puestos de trabajo que nunca tienen a alguien fijo más de dos o tres meses-, suele representar hasta un 300% del salario de cada posición, sin incluir el coste asociado de reemplazar a esa persona. Ahora ponele números y multiplicalo por 3 ó 4 veces al año. Pasa a ser una cifra significativa. Eso sin mencionar los efectos negativos en el clima laboral de la organización y en la imagen brindada ante clientes y proveedores.

… la rotación de personal suele representar hasta un 300% del salario de cada posición…

Esta misma semana he llegado a conocer tres casos en los que las organizaciones gestionan a sus equipos como si fueran material descartable.

Una de ellas, contrata a una profesional para luego dejarla en un limbo dentro de la organización, sin proceso de inducción, metas y objetivos del puesto definidos y un ambiente frío y de desinterés por parte de sus, mal llamados, colegas.

La segunda de ellas, “contrata” personas para un día de prueba. La jornada termina siendo de doce horas, no se les remunera lo correspondiente y, obviamente, al final no los contratan.

La última de ellas, en una muestra de frialdad propia de un cubo de hielo, despide a una colaboradora cuya madre está con cáncer en fase terminal y que ha necesitado sacar algunos permisos por la misma situación.

Joder, ¿es que a estas alturas del partido no se dan cuenta que todo se devuelve en la vida?

El siguiente cuadro muestra las empresas más grandes del mundo por década, a partir de 1980. Fue tomado de blogaldeaglobal.com. Si era difícil mantenerse en el ranking luego de diez años, hacerlo por un periodo de tiempo más amplio es algo heroico.

¿Creés que esas empresas llegaron a acariciar el éxito por estar poniéndose en cochinadas como las que comenté anteriormente? ¿Qué nos hace pensar que la nuestra si sobrevivirá en el tiempo con actitudes tan despreciables?

Si nos esforzamos por atraer cualquier talento a la organización solo por llenar una plaza o por salir de un apuro, eso es lo que obtendremos. Un parche temporal. Como remendar con una bolsa plástica el hueco en el casco del Titanic.

Si, por el contrario, aprovechamos la conyuntura de la crisis –que tarde o temprano pasará, nos transformamos y nos esforzamos en atraer el mejor talento, desarrollarlo y cuidarlo mientras está con nosotros, tendremos buenos resultados que además serán sostenibles a largo plazo.

En la vida solo se obtienen los frutos de aquello que sembramos. No vamos a cosechar éxitos o abundancia si somos unos miserables sinvergüenzas.

Aplica para personas y organizaciones.

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‘Imparable’ primero fue un curso vía whatsapp, luego pasó a ser un ebook gratuito (acá lo podés descargar) y ahora está convirtiéndose en una comunidad de gente imparable. ¿Nos acompañás? Estamos en Facebook.

Y cuando desees dar un paso adelante, trabajemos juntos. Acá las formas en que te puedo acompañar.Con todo aprecio, un gran abrazo a la distancia, Fabrizzio.

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