Sucedió el pasado 14 de mayo del año en curso, en la meta de la “K-Run by Under Armour” corrida entre el Centro Comercial Momentum Pinares en Curridabat y el Parque Metropolitano La Sabana, en la capital costarricense.
El sujeto masculino en cuestión –no asumimos su género, se le notaba-, de entre 45 y 50 años de edad, hizo mismo el ademán de celebración que la estrella futbolística, hoy flamante fichaje del futbol saudí, a su llegada a la meta de la media maratón.
Según comentó extra micrófonos, lo ha hecho en otras ocasiones también porque le gusta la forma en que celebra el futbolista, aprovechando el impulso que trae de la carrera celebrando el gol que acaba de anotar.
Haciendo click acá se puede ver el video de la celebración.

Bien, ya me pongo serio. Como viste, el del video soy yo. Hoy sólo quise ponerle un poco de amarillismo al nombre del post y pensar como lo haría un comunicador de los que abundan hoy día en las redes sociales.
La carrera, como lo detallé en mi instagram, fue una experiencia que disfruté mucho y, en efecto, se supone que así celebra Benzema, versión tropicalizada y mal hecha, obviamente.
Pero, más allá de eso, estuve meditando. ¿Por qué la celebración de Benzema y no la de otro? No solamente por lo que ya mencioné líneas atrás, sino porque, aunque nunca he sido un crítico del jugador, en los últimos años le he tomado más interés a su carrera, que tocó su punto más alto hace unos meses con la obtención del Balón de Oro, otorgado por la revista France Football, luego de una temporada brillante a nivel futbolístico. Muchísimos años trabajando duro y en silencio, vieron su recompensa ese día.
Quizá algunos de nosotros nos identifiquemos con ello. Muchos años trabajando duro y en silencio.
Pero también, pensé en mis referentes de vida. ¿A quiénes más admiro? Acá debo mencionar en primer lugar a Josué y a Julissa, mis hijos. Pero también están mi esposa, autores como Philip Yancey y Daniel Goleman, deportistas como Eliud Kipchogue, Karim Benzema, Luka Modric, Kristian Blummenfelt, a un músico como Michael Sweet, a un comediante como Jerry Seinfeld y, por supuesto, a buena parte de mis amigos y héroes de vida que me honran con su amistad.
Esa, justamente, es la importancia de rodearse de gente valiosa y que te aporte, de la cual podrías decir varias cosas buenas sin tener que pensarlo mucho, porque las ves y te son de bien a vos.
Y la importancia también de convertirte en alguien que suma y que aporta a la vida de los demás. Y eso se logra solamente al involucrarte con tu entorno, en tu familia, en tu barrio, en la empresa donde trabajás y en la sociedad en general.
Quizá nadie vaya a imitarte cuanto termine de correr una media maratón, pero de fijo, en otros aspectos importantes de la vida, tendrán muy presente el impacto de una palabra, un gesto amable o un apoyo oportuno que les diste.
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