Falta de compromiso

Lo usual es ver los estragos que producen en una organización el poco compromiso de los colaboradores.

Sobran los estudios y encuestas que nos revelan hechos brutales –pero ciertos- que ocurren en un ambiente laboral donde el compromiso es un factor ausente. El ambiente en si mismo es pesado, las relaciones se tornan ásperas, incluso hasta con los clientes y proveedores. La productividad baja, cada quien está por lo suyo y, a nivel macro, la rentabilidad de la organización disminuye.

En mi artículo anterior hacía el siguiente cuestionamiento: ¿Cómo crear equipo cuando todos buscan llevar agua a su propio molino para sobrevivir? 

lea-05-01-16-illo-545

Imagen: Fortune.com

Y es que, a riesgo de caer en una generalización, la falta de compromiso de los colaboradores es producto de una ausencia aún peor: el poco, o nulo, compromiso por parte de los mandos de la organización.

Por mandos me refiero a cualquier persona con un pelín o con mucho poder, generalmente dado por alguien más. Aquel jefe o supervisor que se pavonea de serlo pero que a la hora de llegada no aporta mucho. Su camiseta del equipo es de manga corta o de tirantes. Los demás si deben estar comprometidos y con su camiseta de la organización puesta, mientras que la de ellos es solo para ocasiones especiales.

Y, evidentemente, esta ausencia de compromiso pesa mucho más. ¿Recordás aquello de que la gente no renuncia a su trabajo sino a su jefe en la mayoría de ocasiones? Pues eso. El componente de un mal liderazgo –o bueno, en caso contrario, tiene mucho peso en la organización.

¿Qué hacer en esos casos?

Hay tres pasos que considero importantes, para tomar a nivel individual y grupal:

  • Un ejercicio de autoconciencia: es fácil caer en la trampa de creer que todo lo estoy haciendo bien. ¿Lo estaré/estaremos haciendo realmente bien?
  • Una pizca de humildad: Mirá, no te las sabés todas. Ni todo está inventado ya. Aún queda mucho mundo, las posibilidades pueden ser infinitas y más si te atrevés a expandirte.
  • Cambiar la mirada: ¿Qué cosas te estás perdiendo de tu equipo de trabajo por creerte vos el que lo sabe todo? Cuando descubrís que hay mucho talento a tu alrededor, la situación puede empezar a mejorar.

La falta de compromiso es letal en cualquier relación humana. Caso contrario, cuando se establece un compromiso y se respeta, la probabilidad de crear equipo y obtener el éxito se dispara.

¡Éxitos y a por todo!

Fabrizzio Ponce

@fabrizzioponce

Anuncios

Recordando los primeros pasos

man-1577160_960_720

Hay un elemento interesante dentro del mundo de la motivación en el cuál he estado meditando recientemente y quiero compartírtelo en esta ocasión.

Hay una frase que, al menos en internet, se le atribuye a la Madre Teresa de Calcuta. La frase dice algo como “no vivás de fotos amarillas”, en alusión a esa época dorada donde llegar a tener una fotografía era valiosísimo. Aquel tiempo no era como en la actualidad, que hasta con el teléfono móvil podemos tenerlas. Por otro lado, la frase es concreta en animarnos a buscar nuevos horizontes, nuevas cimas por escalar, nuevos desafíos, a que no nos conformemos con lo logrado alguna vez.

Recuerdo hace unos años, durante una caminata en la montaña, que un caballero se sintió mal físicamente y hubo que socorrerle. Fue un momento angustiante porque, literalmente, estábamos metidos en la montaña. Por dicha el episodio no pasó a más y pese a ese quebranto de salud y su mala condición física, el estimado caballero logró salir con el grupo. Lo que me impresionó fue saber que él había representado al país en una disciplina deportiva hacía muchos años y hasta había sido campeón nacional. ¿En qué momento y por qué razón, las cosas cambiaron?

Es cierto, pueden existir muchos factores para un cambio de condiciones de esaold-books-436498_960_720 magnitud. Pero yo, para mis adentros, me propuse no permitir llegar a ese punto y he tratado de cumplirlo. Así que al día de hoy conservo mis primeras medallas de participación en eventos deportivos y algunos recuerdos de la universidad, obtenidos en situaciones diferentes y que me sirvieron de motivación para enfrentar los siguientes retos. Podría decir que esos fueron mis primeros pasos.

La mayoría de las veces, cuando pienso en un proyecto nuevo, me visualizo logrando ese objetivo. Pero, como mencioné, otra buena idea es volver a las raíces, a los primeros pasos. ¿Para qué fue que quise dedicarme a esto? ¿Para qué empecé a hacer ejercicio? ¿Para qué empezar este proyecto en la empresa?

La próxima vez que estés en un momento de desánimo, podés volver a revisar con detenimiento tus fotos amarillas. Quizá ahí se encuentre la clave para renovar la energía positiva y la motivación para culminar el camino por el que vas transitando.

Publicado originalmente en La Nueva Ruta del Empleo Costa Rica