Efecto Liderazgo – Programa 057

Te comparto uno de los programas de ‘Efecto Liderazgo‘, donde estuve comentando sobre el tema del liderazgo y el estrés laboral.

El programa se transmite en vivo todos los viernes a las 5:00 p.m. por Radio Costa Rica 930 AM, facebook live y en la web http://www.radiocr.net, y en diferido por Canal 19.

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La vida es injusta, ¿cierto?

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¿Alguna vez te has quejado de que la vida es injusta?

Yo también. ¡Y es que lo es! La vida es tan injusta a veces, que hasta quienes tratamos de inspirar a otros a pensar en lo bueno que tenemos, nos toca hacer un alto y enojarnos por lo que ocurre a nuestro alrededor.

Pero no solo quedarnos ahí. Cualquiera se enoja, cualquiera se indigna o se deprime. Es fácil ser un vocero contra la injusticia en nuestras redes sociales.

Recientemente tuve uno de esos momentos que Dios o el destino te ponen a atravesar para recordarte que la vida es injusta, pero que podemos hacer algo al respecto. No lo cuento por alabarme, hay muchísimas personas en el mundo que también lo hacen y que, inclusive, dedican su vida a ello. Esas personas nos traen esperanza y la buena noticia es que también podemos aportar.

Iba rumbo a una fiesta. En una intersección le vi, parado junto al camino, mirando los carros mientras sostenía una caja llena de golosinas para vender. A su lado, una pequeña bicicleta. Miraba uno por uno los carros, con la esperanza de que alguien le volviera a ver.

¡Cómo duele la indiferencia! Sentí que debía ayudarle con algo, y aunque a veces pasa uno por momentos de estrechez, cuando sentís eso en tu interior no dudás en hacerlo. Al menos, no deberías dudar.

Abrí mi ventana, él sonrió y con dificultad por su condición física se acercó a mi carro. Le di una ayuda, le dije unas palabras de ánimo y aunque no le recibí la golosina que me ofreció, me regaló una sonrisa de agradecimiento.

El semáforo se puso en verde y yo seguí mi camino llevándome un gran aprendizaje. La vida es injusta, pero a veces el solo hecho de bajar el vidrio del carro puede traerle esperanza a alguien y cambiar su vida y la nuestra.

MM81A-1606_INV_PIAPOP_D3000_OPCreo que sería muy útil bajarle un poco la velocidad a nuestro día a día y el volumen a nuestras quejas para que podamos poner más atención y aprovechar las oportunidades que se nos presenten para hacer la vida un poquito más justa.

Al fin y al cabo, el vagón de los quejosos ya está lleno de gente..

Vos no asustás a nadie…

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Siempre hay dos caras en una misma moneda. Con nosotros sucede igual, ahí hay dos caras en la misma moneda, solamente que no siempre somos conscientes de ello.

Esto se acentúa cuando hablamos o pensamos sobre las cosas negativas, o que no nos salen muy bien. Ya sabés, esos intentos que hicimos en algún momento, donde nos esforzamos, lo intentamos, tocamos puertas, la ‘pulseamos’.. y zas, terminaron en nada.

Solemos ser muy duros con nosotros mismos o con quienes nos rodean y no necesariamente por maldad. Es por la necesidad que tenemos de evaluar, de medir, de controlar todo, de averiguar y llegar a conclusiones. Eso no está mal, todos recordamos aquella famosa frase de que ‘si no se mide, no se controla y no se puede mejorar’.

Como administrador de negocios empato con esa forma de ver las cosas. Pero, como formador y gestor de talento, tengo muy claro que eso es una cara de la moneda. Falta la observar la otra.

Hay un motivo por el cual se hacen las cosas, hay una intención de hacerlas, hay una ilusión al soñar con ellas. Hay algo detrás de cada evento que hace única e irrepetible la experiencia, por más mala que haya sido. Y es que debemos tener claro que ganar o lograr el éxito no siempre depende de nosotros. Quizá nuestro rival tuvo más hambre de triunfo que nosotros, o que nuestro socio o cliente se echara para atrás en el último instante y listo, no se dieron las cosas.

Pero, insisto, debemos aprender a ver la otra cara de la moneda.

Las últimas semanas tuve la oportunidad de ver la película Monsters University. Por temas de horarios la he visto en partes, sin embargo, creo que ya logré verla en su totalidad. Y quedé enganchado con una de sus frases en las escenas finales.Mike_Wazowski_and_Sulley

Vos no asustás a nadie, Mike, ni siquiera un poco…”. Luego de tocar todas las puertas, de intentarlo de mil y una formas y de luchar hasta el final, Sulley le dice esas palabras a su amigo Mike, que podrían haberle resultado lapidarias. Toda la vida de Mike había sido de lucha, de intentarlo, de proponérselo. Y nada que lo lograba. Sin embargo, las palabras de Sulley, aunque parecieran lapidarias, no lo son. Apenas es una de las caras de la moneda.

Vos no asustás a nadie, Mike, ni siquiera un poco… pero no le temés a nada”.

¿Cuál es la otra cara de la moneda de tu historia?

¿Fuiste el primero de tu familia en lograrlo? ¿Fuiste el único de la clase que lo intentó? ¿Fuiste el que tuvo más ambición y por eso arriesgaste tanto? ¿Te habías visualizado siendo exitoso y por eso lo hiciste?

El resultado es lo de menos, como te escribí antes, el ganar o lograr el éxito no siempre depende de uno. Lo importante y que quiero dejarte como reflexión es que, si vas a evaluarte o a otros, siempre revisá las dos caras de la moneda.

Mike Wazowski no asustaba a nadie, pero eso no fue impedimento para lograr lo que ambicionaba. Las dos caras de la moneda, la historia completa. Así es como debemos mirar las cosas, los eventos, y a nosotros mismos.

Lo que ofrecemos atrae lo mismo

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Hace algunas semanas me dejé llevar por mis ‘emociones viscerales‘ y me involucré en un tipo de discusión que se llevaba a cabo en una red social. Solo argumenté que no hacían falta insultos, ironías o sarcasmos al momento de defender una posición, y lo hice con la intención de apoyar al community manager de una organización.

Supongo que el aludido no me entendió, en vista de que se puso contra mi defendiendo su ‘derecho’ a usar sarcasmos, insultos e ironías. Lo más chistoso es que detrás de él aparecieron más, todos emprendiéndola contra mi.

Ahora bien, silenciosamente me retiré de la escena, dejé de seguir a la empresa esa y listo, no se me cayó un brazo o una oreja debido a los ‘valientes’ ataques que dirigieron contra mi. Bah. Tonterías de niños en redes sociales, de los cuales me reconozco como uno más en el momento.

Lo comentó porque luego de reflexionar, llegué a un par de conclusiones que alguna vez tuve presentes y que la vida me las traía de nuevo a la palestra:

  1. No podemos dar otra cosa que no sea lo que tenemos con/en nosotros.
  2. Atraemos a nosotros solamente a quienes tienen lo mismo para ofrecer.

Pueden parecer frases místicas, pero en la realidad tienen vigencia. Lo comprobé ese día. Hasta parecía que disfrutaban insultarse mutuamente. Definitivamente no es mi ambiente y por eso decidí alejarme, no porque yo sea mejor, sino porque trato de ser diferente y ofrecer algo diferente a quien se cruza conmigo en la vida.

¿Sentís que solo te rodean personas complicadas y pesimistas? Seguramente es por lo que estás ofreciendo a tu entorno. ¿Qué tal si empezamos a ofrecer algo diferente, a ver que pasa? Un pelín de gratitud por acá, un poquito de respeto por allá, una pizca de optimismo y palabras amables de nuevo por acá. No es nada místico ni nuevo, pero es algo de beneficios comprobados.

La derrota te hace crecer

Hay quien dice que ‘la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana’. La frase se le atribuye a Napoleón, el famoso militar y gobernante francés que vivió entre los siglos XVII y XVIII. Y es curioso que la haya pronunciado alguien que ganaba batallas monumentales con la misma facilidad con que le aplastaban a su ejército a la batalla siguiente. ¿La clave? Voy a especular: seguramente Napoleón no se dejaba amedrentar por el miedo o el ‘qué dirán’.

Siempre hacia adelante, no hay otro camino. La sociedad lo necesita, nuestra familia y amigos lo necesitan, nuestras organizaciones también. Y nosotros mismos, diseñados en la eternidad, debemos seguir el curso de la vida, hacia adelante.

Si todos aprendiéramos a valorar lo que nos enseña una derrota, la buscaríamos tan incesantemente como buscamos una victoria: con ganas, con empeño. Al final, a veces, no tenemos nada que perder y si mucho que ganar.

Anímate, preparate, no dejés nada en casa, llévalo todo y salí a buscar que te derroten. Si ganás, estupendo, pero si perdés, asegúrate de aprender la lección.

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El último mes tuve el honor de conocer al equipo de futbol sala de Coronado, donde resido. Conversando con ellos aprendí cosas de mucho valor. Una de ellas: saber que la adversidad nos hace grandes, y si un capricho del destino –como una tanda de penales- nos derriba, siempre podemos elegir levantarnos de nuevo. No logramos superar la serie contra el equipo rival, pero logramos superarnos a nosotros mismos y volvernos más fuertes. De eso se trata.

Mi reconocimiento a los muchachos, ¡lo mejor está por llegar!

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Recordando los primeros pasos

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Hay un elemento interesante dentro del mundo de la motivación en el cuál he estado meditando recientemente y quiero compartírtelo en esta ocasión.

Hay una frase que, al menos en internet, se le atribuye a la Madre Teresa de Calcuta. La frase dice algo como “no vivás de fotos amarillas”, en alusión a esa época dorada donde llegar a tener una fotografía era valiosísimo. Aquel tiempo no era como en la actualidad, que hasta con el teléfono móvil podemos tenerlas. Por otro lado, la frase es concreta en animarnos a buscar nuevos horizontes, nuevas cimas por escalar, nuevos desafíos, a que no nos conformemos con lo logrado alguna vez.

Recuerdo hace unos años, durante una caminata en la montaña, que un caballero se sintió mal físicamente y hubo que socorrerle. Fue un momento angustiante porque, literalmente, estábamos metidos en la montaña. Por dicha el episodio no pasó a más y pese a ese quebranto de salud y su mala condición física, el estimado caballero logró salir con el grupo. Lo que me impresionó fue saber que él había representado al país en una disciplina deportiva hacía muchos años y hasta había sido campeón nacional. ¿En qué momento y por qué razón, las cosas cambiaron?

Es cierto, pueden existir muchos factores para un cambio de condiciones de esaold-books-436498_960_720 magnitud. Pero yo, para mis adentros, me propuse no permitir llegar a ese punto y he tratado de cumplirlo. Así que al día de hoy conservo mis primeras medallas de participación en eventos deportivos y algunos recuerdos de la universidad, obtenidos en situaciones diferentes y que me sirvieron de motivación para enfrentar los siguientes retos. Podría decir que esos fueron mis primeros pasos.

La mayoría de las veces, cuando pienso en un proyecto nuevo, me visualizo logrando ese objetivo. Pero, como mencioné, otra buena idea es volver a las raíces, a los primeros pasos. ¿Para qué fue que quise dedicarme a esto? ¿Para qué empecé a hacer ejercicio? ¿Para qué empezar este proyecto en la empresa?

La próxima vez que estés en un momento de desánimo, podés volver a revisar con detenimiento tus fotos amarillas. Quizá ahí se encuentre la clave para renovar la energía positiva y la motivación para culminar el camino por el que vas transitando.

Publicado originalmente en La Nueva Ruta del Empleo Costa Rica

 

Liderazgo personal

En días pasados tuve la oportunidad de compartir algunas reflexiones sobre el liderazgo personal con un grupo de funcionarios del Instituto Nacional de Seguros en San José.

Considero vital en la vida este tema en particular ya que todo inicia con la gestión que nos hacemos a nosotros mismos. Lo veremos reflejado en nuestras acciones, en nuestras relaciones y, por supuesto, en nuestro ámbito profesional, donde pasamos buena parte de nuestra vida.

Si te interesa conocer más de este tema y llevarlo a tu equipo de trabajo, pongámonos de acuerdo y con todo gusto les acompaño en el proceso.

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